Hace unos días escribí en The Conversation un artículo que partía de una pregunta muy sencilla: ¿por qué cuando estamos nerviosos se nos acelera el corazón? La respuesta tiene que ver con la estrecha relación que existe entre nuestro cerebro, el sistema nervioso autónomo y el resto del organismo.
Aquí trasladamos esa pregunta a lo que hacemos en la Unidad de Neuroterapias de Avannza Psicólogos. Porque una cosa es saber que el corazón, la respiración o la sudoración cambian cuando estamos nerviosos y otra diferente es utilizar esas señales para comprender cómo responde una persona concreta y decidir si podemos ayudarla a regular mejor esa respuesta.
- Psicofisiología del estrés: la conexión entre cerebro, sistema nervioso autónomo y corazón
- Variabilidad interindividual: por qué cada organismo reacciona de forma única ante la ansiedad
- Protocolo de registro psicofisiológico en consulta: fases y señales evaluadas
- Psicoeducación somática: el impacto clínico de visualizar la propia respuesta biológica
- De la medición al entrenamiento: autorregulación mediante Biofeedback
Psicofisiología del estrés: la conexión entre cerebro, sistema nervioso autónomo y corazón
En mi artículo de The Conversation explico por qué nuestro corazón se acelera cuando estamos nerviosos y qué papel desempeña el sistema nervioso autónomo.
En la consulta partimos de ese mismo conocimiento, pero la pregunta es diferente. Cuando una persona nos dice que vive permanentemente acelerada, que le cuesta relajarse o que determinadas situaciones le generan mucha ansiedad, necesitamos conocer su experiencia. Qué siente, cuándo aparece, qué situaciones la desencadenan y cómo está afectando a su vida.
Pero, cuando está indicado, podemos añadir algo más: observar directamente cómo está respondiendo su organismo.
En la Unidad de Neuroterapias podemos registrar simultáneamente diferentes señales fisiológicas, como la frecuencia cardiaca y su variabilidad, la respiración, la conductancia de la piel o la temperatura periférica.
No buscamos una cifra que nos diga si una persona tiene o no tiene estrés. Buscamos algo mucho más útil desde el punto de vista clínico: conocer su patrón de respuesta.
Variabilidad interindividual: por qué cada organismo reacciona de forma única ante la ansiedad
Imaginemos a dos personas que llegan a consulta diciendo prácticamente lo mismo: “estoy continuamente nervioso”.
La experiencia subjetiva puede parecer similar, pero cuando realizamos una valoración psicofisiológica podemos encontrar respuestas diferentes.
Una persona puede mostrar una activación muy rápida ante una pequeña demanda y recuperarse después con normalidad. Otra puede no mostrar una respuesta especialmente intensa, pero mantener la activación durante bastante tiempo una vez terminada la situación. En otra podemos observar una respiración rápida y superficial o cambios importantes en la conductancia de la piel.
Esto no significa que podamos diagnosticar a una persona mirando una gráfica. Significa que podemos añadir información a lo que ya conocemos mediante la evaluación psicológica. Y esa diferencia es importante porque dos personas que describen un problema parecido no tienen necesariamente que entrenar lo mismo.
Protocolo de registro psicofisiológico en consulta: fases y señales evaluadas
La evaluación no consiste simplemente en colocar sensores y observar números. Lo que nos interesa es ver cómo funciona el organismo en distintas situaciones. Podemos comenzar observando la respuesta de la persona en reposo. Después introducimos determinadas tareas o pequeñas demandas y vemos qué ocurre. Finalmente, observamos cómo responde cuando esa demanda desaparece o cuando utiliza alguna estrategia para intentar regularse.
Mientras hacemos esto podemos registrar diferentes señales. La frecuencia cardiaca y la HRV nos proporcionan información sobre la regulación autonómica. La respiración nos permite observar no solo cuántas veces respira la persona, sino también cómo cambia su patrón respiratorio. La conductancia de la piel es especialmente sensible a los cambios de activación, mientras que la temperatura periférica puede aportar información complementaria sobre la respuesta autonómica.
Lo interesante no suele estar en una señal aislada, sino en cómo cambia el conjunto de la respuesta.
Psicoeducación somática: el impacto clínico de visualizar la propia respuesta biológica
Hay otro momento de la evaluación que me parece especialmente interesante: mostrar al paciente algunas de esas respuestas.
Imaginemos a una persona que nos dice que, cuando empieza a ponerse nerviosa, intenta tranquilizarse haciendo respiraciones profundas.
Cuando registramos la respiración podemos comprobar que, efectivamente, está intentando controlarla. Pero también podemos observar que cada vez que intenta relajarse comienza a respirar más rápido o realiza inspiraciones excesivamente profundas.
Hasta ese momento la persona sabía que estaba nerviosa y sabía que intentaba respirar para tranquilizarse. Ahora puede ver algo más: qué está haciendo realmente su respiración mientras intenta regularse.
En otros casos ocurre lo contrario. La persona puede decir que se encuentra relativamente tranquila y descubrir que determinadas situaciones producen cambios fisiológicos que apenas había percibido. La información fisiológica no corrige al paciente. Tampoco nos dice que lo que siente sea incorrecto. Nos permite comparar dos fuentes de información: lo que la persona percibe y lo que podemos observar en su organismo.
De la medición al entrenamiento: autorregulación mediante Biofeedback
Una vez que conocemos mejor ese patrón podemos preguntarnos si existe algo que tenga sentido entrenar; en este momento es cuando la evaluación empieza a tener una consecuencia práctica.
Si observamos, por ejemplo, que la respiración está desempeñando un papel importante, podemos trabajar sobre ella. Si queremos mejorar determinados aspectos de la regulación autonómica, podemos plantear un entrenamiento mediante biofeedback de la variabilidad de la frecuencia cardiaca.
Durante el entrenamiento, el paciente observa en tiempo real cómo cambia su respuesta. Puede probar diferentes formas de respirar, comprobar qué ocurre con su frecuencia cardiaca y aprender progresivamente qué estrategias producen realmente el efecto que buscamos.
Ahí está, para mí, una de las principales ventajas de trabajar con estas herramientas en la clínica: podemos pasar de recomendar una estrategia de forma general a observar cómo responde esa persona concreta mientras la utiliza.
Si te identificas con esta situación, podemos valorarlo en consulta.
Este artículo es informativo y no sustituye una consulta clínica.



